Es como que el ser humano se ha domado a si mismo, y no queda lugar para el lado salvaje de este. Solo los criminales, quedan al costado de la ley. Y algunos, los mas despreciables, los de guante blanco, solo tuercen las reglas que el hombre mismo se ha impuesto.
Es hora de buscar aventuras en lo cotidiano, buscar valentías chiquitas, agarrar la vida por las hastas, vivir los micromomentos de esta puta existencia que se escurre como agua por los dedos. Los invito a jugar, a salir, a redescubrir a las compañías cotidianas. A esa compañía que tienen hace un par de años de calentador de piés en la cama, pegale un grito a lo Mollo y decile "vestite pebeta, que te llevo a pasear, que esta noche paqueta nos vuelve a encontrar". A esos amigos que solo ves los domingos en el bar para ver el partido deciles. ¿Y si el Domingo que viene lo vemos en casa y hacemos un asado?. Mandale un zumbido por el msn a esa flaca que te gusta tanto.
La cotidianeidad está matando a la imaginación y la rutina nos aliena como personas creativas. Nuestras vidas son las historias que contamos, que vivimos y la rutina nos aleja de la posibilidad de participar de nuevas aventuras. Mirá si Frodo hubiera dicho "no, que me voy a ir a llevar este anillo, mañana tengo que plantar petunias." Este espacio es eso. Es el pataléo del pequeño burgués contra los status quo, contra lo convencional.
Hay que salir esta noche y que la mañana nos encuentre, que se yo, contando hormiguitas en el parque Sarmiento, o en los brazos de un amor mentiroso.